Reseña del libro de Cristina López BarrioEl cielo en un infierno cabe, Cristina López Barrio

Confieso que esta novela me tiene el «corazón partío«. Acometí con ímpetu su lectura, pues en su primer título para adultos, La casa de los amores imposibles, su autora me había cautivado. Sin embargo, más allá de las primeras páginas -que comienzan prometedoramente- resultó repetitivo y monótono.

Esta es la historia de Bárbara, una mujer que tiene el poder de curar con las manos. El relato comienza en Toledo en 1625, en una sala de juicios de la Inquisición, donde va a ser procesada por hereje y hechicera. El principal testigo es Berenjena, lavandera del hospicio en el que se crió la niña. Ella será la encargada de desvelar la verdad sobre el nacimiento e infancia de esta prodigiosa muchacha. Sabremos que su crecimiento y destino están ligados al de otro huérfano, Diego, así como a la magia y a una hermandad secreta. El argumento es bueno, pero su desarrollo es denso y en ocasiones farragoso.

En la segunda parte sabremos qué fue de la muchacha desde que Berenjena le pierde la pista hasta que da con sus huesos en la cárcel. Aquí el ritmo es más fluido pero, en líneas generales, tengo la sensación de que la novela es casi un pretexto para evidenciar la intensa y extensa labor de documentación de la autora. Además, en ese contexto de excesivas explicaciones, las pinceladas de realismo mágico parecen un tanto fuera de lugar; no resulta un buen maridaje.

Por otra parte, el personaje de la protagonista, Bárbara, no está bien perfilado. Sin embargo, en el aspecto positivo, destacar el desarrollo del personaje de Berenjena, cuya dualidad buena/mala está muy lograda.

En definitiva, mi opinión es que se perdió naturalidad: es una buena historia demasido historiada.