140characters1El congreso «La Biblioteca de Occidente en contexto hispánico» del CSIC (Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas), reunió en junio a cincuenta expertos para elaborar un canon literario con cien títulos históricos, con los que crear una biblioteca básica en español.

Yo no soy muy partidaria de estas cosas, que constriñen y limitan, pero en fin, ya que se trata de debatir sobre el futuro del libro en la era electrónica, ante las nuevas tecnologías y medios, yo propongo, como bloguera y tuitera, que se regulen una serie de cuestiones de vital importancia.

La restricción de Twitter a 140 caracteres exige tomar medidas urgentes. En ocasiones la cosa se pone muy muy fea. Imaginen que queremos tuitear una reseña del libro Los hijos de doña Isabel de Moctezumade José Miguel Carrillo de Albornoz, La Esfera de los Libros… 99 caracteres perdidos así, de golpe y plumazo…

tuit reivindicaciones

 

¿Y qué pasa si queremos añadir una pequeña opinión y un enlace? Que se convierte en una tragedia griega en toda regla.

Esta limitación y la falta de regulación nos obliga a cometer faltas de estilo y ortografía, y eso, para la imagen de un blog que trata de libros, se ve muy pero que muy feo.

 

[title size=»2″]Las reivindicaciones se reducen a tres peticiones muy sencillas[/title]

Primero: regular un máximo de caracteres en los nombres de los autores para establecer quién puede dedicarse al negocio de la literatura. Los autores con nombres excesivamente largos, o apellidos compuestos, por favor, que se dediquen a otra cosa. Queremos autores que se llamen Iván Rus o Eva Ríos.

Lamento que perdamos en el camino algunos como Juan Manuel de Prada, o Federico Jiménez Losantos, pero qué le vamos a hacer, son los efectos colaterales de la adaptación a los nuevos tiempos. Siempre les queda la alternativa de reconvertirse, pasando a ser Juanma, Fede, etc., que además les da un toque muy moderno y actual.

¡Ah! Y el asunto de los nicks… Y esto lo hago extensivo a las editoriales: aprendan de Jorge Volpi (@jvolpi): brevedad y sencillez…

 

Segundo: establecer un máximo de tres palabras para los títulos. El efecto del aleteo de una mariposa en Japón, Lo que todavía no sabes del pez hieloLa ridícula idea de no volver a verte… son títulos preciosos y muy inspiradores, pero, ¡por favor, casi 40 caracteres! ¿Qué ha sido del encanto de títulos como Rayuela?

En estos tiempos de tanto recorte, tampoco creo que cueste tanto ajustarse a esta medida.

Por favor, tomen nota de autores como Dan Brown. ¿Por qué creen que tituló Inferno su última novela? Probablemente porque es un tipo inteligente y pensó en este asunto antes que en el argumento; luego lo justificó con lo de Dante y todo eso… Seguro que su éxito se debe a los siete caracteres… Hasta su propio nombre es perfecto para Twitter: nueve, contando el espacio.

(Por cierto, muy bien por Intemperie, Hot sur o Noroeste).

 

Tercero: adaptación de algunos clásicos. Pienso que no será muy complicado. Así, pongamos el caso de Gabriel García Márquez (en el futuro solo Gabo): El amor en los tiempos del cólera podría ser Amor coléricoCrónica de una muerte anunciada pasaría a ser Palmó como dije; o El coronel no tiene quien le escriba, Militar sin amigos

A mí se me ocurren más soluciones de este tipo, pero propongo que se cree una comisión a tal efecto, para que se estudie cada caso con más detenimiento, y se estandaricen y publiquen los cambios. Lo dejo en manos de los expertos.

Por último, ¡gracias a todos por su sentido del humor! Mejor dicho: #noperdamoselhumor (¡Upss, 18 caracteres!).

 

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