Portada del best-seller de Lauren WilligAshford Park, Lauren Willig

No hay en esta novela nada memorable, nada digno de mención. La he ido leyendo a trocitos, entre otras lecturas, matando el tiempo hasta que conseguía algo más suculento a lo que hincarle el diente. Para mí ese ha sido su única virtud: servir de entremés.

Esto es lo que prometía le reseña de la editorial:

Ashford Park, de Lauren Willig, es una novela apasionante sobre el deseo, el poder y la pérdida, de la alta sociedad británica a los rascacielos de Manhattan, de la Primera Guerra Mundial hasta el mundo de hoy. Cuenta con una historia adictiva y apasionante, con giros inesperados en cada capítulo que mantienen en vilo al lector. Una buena historia muy bien contada.

Como hoy me siento un poco maliciosa, voy a puntualizar algunos aspectos:

  • Es cierto que se trata sobre la pérdida: es una pérdida de tiempo intentar encontrar la historia adictiva y apasionante.
  • Es cierto que es una buena historia, pero no está bien contada. El argumento es interesante, pero no está bien explotado. Es totalmente plana, con personajes anodinos y estereotipados. Tampoco consigue trasladarte a ninguno de los escenarios; ni siquiera la ambientación es eficiente.
  • Lo de los giros inesperados (¿que te mantienen en vilo?), que me lo expliquen, porque es todo tan evidente que da sopor. Yo creo que en vez de giros, da tumbos entre el presente y el pasado, intercalando la historia de nieta y abuela.

En fin, no quiero seguir haciendo sangre. La novela se puede soportar, pero rebajando las expectativas con la que nos la venden. Yo diría que es una novela romántica venida a más (con todos mis respetos para el género, pero que no es de mis preferidos).