Opinión del libro de Mario Vargas LlosaEl héroe discreto, Mario Vargas Llosa

En esta novela encontramos no uno, si no dos héroes de la vida cotidiana, hombres éticos y rectos que actúan según los dictados de su conciencia.

Se alternarán las historias de estos dos hombres, Don Rigoberto (personaje con una trayectoria anterior en las novelas de Llosa) y Felícito Yanaqué, así como dos escenarios: Lima y Piura.

Felícito es un hombre que desde la miseria en la que nació ha conseguido sacar adelante una próspera empresa de transportes. Este éxito profesional le convertirá en víctima propicia de un intento de extorsión. Pero Felícito es de los que no dan su brazo a torcer, y se negará en rotundo a satisfacer las exigencias de los extorsionadores, aunque esto le cause más de un disgusto.

Por su parte, Don Rigoberto está a punto de lograr su ansiada jubilación cuando se ve involucrado en los problemas de Ismael, su jefe y amigo, y los hijos de este: dos hienas codiciosas que solo desean hacerse con la fortuna de su padre al precio que sea. La implicación de Rigoberto en la boda sorpresa de Ismael bloquea su sueño, al quedar atrapado en una maraña legal.

En algún punto del camino, estas dos historias se cruzarán…

En la novela, además del elogio a la rectitud y la justicia, tienen mucha trascendencia las relaciones filiales y, casi a modo de parábola, plantea el antagonismo entre el «buen hijo», y el «mal hijo». Abundan también otros contrastes: capital frente a provincia, hombre cultivado versus hombre hecho a sí mismo; «blanquitos» frente a «cholos»…

Es una novela muy amena, narrada de esa manera tan «suavita» que recuerda a los valses peruanos.